Daemon Apocalypse

"Y así es como se acaba el mundo. 
No con una detonación, sino con un sollozo." 
(Thomas Stearns Eliot)


Historia

Han pasado tres generaciones desde aquel fatídico día. Aquel que cambió el rumbo de la raza humana. El Día del Juicio Final… casi literalmente.

El Vaticano, antaño prósperamente capitalista, ahora está en decadencia por falta de credibilidad. La Cienciología, el Budismo, el Sintoísmo y demás religiones menores y pseudo-religiones, habían ganado fuerza con los años. Por ello, el Vaticano decidió contraatacar…

Contrataron a un grupo de científicos y parapsicólogos para estudiar la teoría de si Jesucristo podría haber venido de otro plano de existencia y si no había regresado es por que no podía. Por lo tanto, los sacerdotes del Vaticano consideraron que debería echarle una mano a Jesús para su regreso.

Dicho y hecho. Los científicos, con una máquina cuántica, abrieron un portal dimensional, solo que no lo abrieron al Cielo, sino al mismísimo Infierno, como si de una travesura macabra se tratase. Empezaron a llegar criaturas voladoras pequeñas, con voces estridentes, alas de cartílago, dientes afilados y dos pequeños cuernos. Aparecieron cientos de ellos, exploraron el planeta durante una semana entera y luego regresaron al portal y se marcharon.

Os preguntaréis: “¿y por que los científicos no intentaron cerrar el portal?” Y yo os digo, porque la máquina no controlaba los portales, solo debilitaba el Tejido Espacio-Tiempo.

Al poco rato, empezaron a salir del portal criaturas mayores y terroríficas, salidas de las mismísimas pesadillas nocturnas. Secuestraron a unos cuantos científicos y les interrogaban en distintos idiomas hasta que los demonios aprendieron a hablar con los humanos. Después, les exigieron rendición y tributo, o la muerte.

Obviamente, los humanos empezaron a rendirse, porque no querían morir. La mayoría tenía esposa e hijos y se veían demasiado cobardes. Al rato después, también salieron del portal demonios que impregnaba el ambiente con un inmenso poder infernal.

El primero en aparecer se llamaba DEMOGORGON, con el título de “El Príncipe de los Demonios”. Es una criatura de 18’ de alto, posee dos cabezas, cada una parecida a la de una hiena. Su cuerpo es largo y serpentiforme, cubierto por escamas oscuras-verde azuladas. Sus cuellos son largos y flexibles. En lugar de brazos, este demonio tiene dos largos tentáculos. Sus patas son enjutas y posee una cola larga y bifurcada.

El segundo se llama GRAZ’ZT “El Príncipe Oscuro”. Es un demonio humanoide alto y oscuramente atractivo, con una brillante piel negra y destellantes ojos verdes. Viste con ropajes regios, pero sus orejas ligeramente puntiagudas y sus colmillos amarillentos le señalan como el demonio que es. Lo que más llama la atención son sus dedos: tiene seis dedos en cada mano y en cada pie.

El tercero fue JUIBLEX “El Señor Sin Rostro”. Suele tener la apariencia de un demonio de limo y cieno. Algo así como un cono de 9’ de alto de gelatina y limo estriado de negro, verde y una desagradable mezcla de marrón, amarillo y gris. Otras veces Juiblex no parece ser más que un charco burbujeante de cieno animado. En cualquier forma, unos ojos rojos titilantes que miran en todas direcciones cubre completamente a Juiblex.

El cuarto se llama ORCUS “El Príncipe Demoníaco de los Muertos Vivientes”. Con sus 15’ de alto, Orcus es un demonio impresionante. Su cabeza tiene cierto parecido con la de un carnero, y sus piernas acaban en pezuñas hendidas. Alas de murciélago completan la imagen de demonio arquetípico.

El quinto y último fue YEENOGHU “El Príncipe Demoníaco de los Gnolls”. Tiene la apariencia de un Gnoll (una hiena humanoide) descarnado de 12’ de alto. Un pelaje amarillento de aspecto sarnoso recubre algunas zonas de su cuerpo, mientras que una pálida carne gris es visible en las zonas donde el pelaje ha desaparecido. Sus ojos ambarinos son grandes y prominentes.

Los Príncipes Demoníacos se adjudicaron para ellos un continente distinto. Siendo América para Demogorgon, Europa para Graz’zt, África para Yeenoghu, Asia para Orcus y Oceanía para Juiblex.

A partir de entonces, han matado y saqueado, esclavizado y gobernado, a los seres humanos en su propio planeta, La Tierra. A raíz de la invasión demoníaca, varias corporaciones, escondidas bajo tierra, desarrollaron sus propias armas para defenderse de los demonios. Las más notables fueron:
  • La resurrección de los cadáveres.
  • La deformación física de sujetos para que obtuviesen resistencia y fuerza.
  • Desarrollo de implantes cibernéticos.
Han pasado 110 años desde la invasión, y aun continúa su reinado. El Reino del Terror, por fin está entre nosotros…

(Los nombres y aspectos de los Príncipes Demoníacos están sujetos a cambios para no haber conflictos de derechos de autor. No hay ganas de meterse en problemas legales.)


Imágenes

Mapamundi (estado actual de La Tierra)
Aquí tenéis como se ha quedado nuestro querido planeta Tierra en el año 100 de la invasión. Cada continente lo rige un Príncipe Demoníaco. Oceanía se ha convertido en una región de altísima acidez donde ya no hay peces en el mar ni animales en tierra firme.





Un cyborg, una de las criaturas elegibles como PJ.
Aparte de los humanos típicos, uno de los tipos de criatura que se pueden elegir son los organismos cibernéticos o cyborgs, ya sean humanos con prótesis al más puro estilo cyberpunk o una transferencia de cuerpo completa con órganos naturales (léase: Alex Murphy "Robocop" o Qymaen jai Sheelal "General Grievous"). Estos cyborgs aparecieron o bien por necesidad del individuo transformado (pérdida de extremidades o fallo crítico de órganos) o bien para poder combatir mejor la invasión, a costa de la salud mental del individuo transformado.
Un mutante, otra de las criaturas elegibles.

Otro tipo de criatura que se puede elegir como PJ son los mutantes, individuos con ADN mutado por radiación ionizante proveniente de las bombas nucleares o por la magia sobrenatural de los demonios. La mayoría de ellos están trastornados y puede que no quieran estar del bando terráqueo, pero los demás arden en deseos de venganza por todo lo que han perdido en la invasión.











Un zombi ¿inteligente?, otra criatura más.
Y para terminar nos quedan los zombis, pero no como el de la foto (tipo lentorro y tontaco de las pelis), sino inteligente y humanamente rápido. Los zombis son creaciones experimentales de corporaciones médicas militares para la creación de supersoldados...que obviamente salió mal. Los zombis mantienen su mente intacta (quizás con algún transtornillo como de costumbre), incluidos recuerdos y cualidades, pero su sangre contiene el ADN mutado, por lo que pueden infectar si les place o por descuido. Los demonios son inmunes.
Hay dos tipos de zombis, los normalitos flacuchos de toda la vida a los que han infectado (ergo, víctimas) y los zombis originalmente supersoldados. Estos últimos son de la talla de Némesis y demás bicharracos tipo Tyrant de la saga Resident Evil. Son más fuertes, grandes, rápidos y listos que los zombis flacuchos y siguen estando no-muertos.


5 comentarios:

  1. Como me encantan las ambientaciones post-apoliptico-demoniaco-cyberpunk ^_^

    Un par de apuntes.

    Tienes pensado sistema?

    Esto no me cuadra: "Ha pasado una generación desde aquel fatídico día" con "Han pasado 110 años desde la invasión" :S

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    1. El sistema original era el d20, pero estoy pensando en hacer la ambientación genérica sin dependencia y luego ya me encargaré de sacar una ampliación con el d20 o el SK en mente.

      Calculé 100 años como una generación (esperanza de vida) y lo alargué un poquito :P

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    2. Una generacion comunmente se le dice a 30 años años Joel, es lo que tarda en que un presidente de un pais (por ponerte un ejemplo) sea reemplazado por alguien que podria ser su hijo, y el relegado a la jubilacion.

      Si quieres que pasen 100 años, pon que es un siglo, o 3-4 generaciones.

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    3. ¿30 años es una generación? Pues yo tenía entendido que más o menos era la esperanza de vida media lo que se consideraba una generación.

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  2. Miralo asi: nosotros somos la primera generación que usa internet. Nuestros hijos serán la segunda, y no lo harán dentro de 100 años (lo están haciendo ya casi de hecho).

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